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Sapos decapitados de 4.000 años de antigüedad

Durante las excavaciones de un entierro cananeo de 4000 años en Jerusalén arqueólogos israelíes hicieron un descubrimiento inusual y extraño, una vaija bien conservada que contenía los restos de nueve sapos sin cabeza. Los expertos sugieren que este hallazgo podría arrojar nueva luz sobre las costumbres funerarias durante el período cananeo de la Edad de Bronce y que la vasija podría haber sido una ofrenda fúnebre a los muertos en la otra vida.

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Fotografía facilitada por la Autoridad de Antigüedades de Israel, del arqueólogo David Tanami, que muestra una de las vasijas mortuarias encontradas

El codirector de las excavaciones, el arqueólogo Shua Kisilevitz de la Autoridad de Antigüedades de Israel, no se sorprendió al encontrar comida en una tumba. De hecho, era habitual en ese tiempo dejar algo de comer al difunto para que pudiera alimentarse en caso de hambre. “Que yo sepa, el único lugar donde se descubrieron otros sapos es Wadi Ara y data de la última Edad del Bronce”, dijo.
Shua Kislevitz no sabía exactamente por qué se decapitaron los sapos. Sin embargo, sugirió que podría ser para eliminar las partes tóxicas de la piel y que podamos estar frente a un modelo de cómo se prepararon los sapos.
Además de la vasija de sapos, se encontraron tazones y platos de cerámica intactos para fechar el entierro. En la excavación también se hallaron restos de palmeras de dátiles y mirto que podrían haber sido plantados allí con fines funerarios
La Sra. Kisilevits dijo: “Los descubrimientos de tumbas selladas intencionalmente en la antigüedad son verdaderos tesoros. Estas son cápsulas de tiempo que nos permiten retroceder en el tiempo y descubrir objetos tal como eran originalmente “.

Crédito de las fotos : Autoridad de Antigüedades de Israel

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