Grupo la Iglesia de Brasil para Cristo

Después de dos años de planificación, muchas reuniones y organización, finalmente, el Grupo de pastores y sus familias hizo realidad la soñada caravana a la Tierra Santa, la cual incluyó una Marcha para Cristo.

Los 62 peregrinos comenzaron esta increíble aventura en Tiberíades. Durante su estadía en el norte, efectuaron un paseo en barco por el Mar de Galilea, momento de inicio de las oraciones y alabanzas, con palabras de Pastor Roberto Machado, Cafarnaúm, Tabgha y subieron al monte de las Bienaventuranzas, Caná de Galilea y Nazaret.

Durante el recorrido por Yardenit, con gran sorpresa y gratitud el Pastor Luis Roberto recibió una placa en su nombre después los peregrinos fueron a Jericó, la ciudad más antigua del mundo y el Mar Muerto.

En Jerusalen el grupo llevó a cabo la Marcha Profética, Brasil para Cristo, caminando por las piedras antiquísimas de la ciudad más sagrada del mundo.
Tambores, shofar (instrumento musical Fabricado con el cuerno de un animal puro), Baterias (Tupim) , clarinetes y música tradicional acompañaron la marcha que comenzó en el Monte de los Olivos, entró en las calles estrechas del casco antiguo y fue ganando seguidores que se unieron a ellos todo el camino hasta el Cardo, agitando banderas de Israel y Brasil .

En la Tierra de Jesús muy emocionados caminaron por la Vía Dolorosa y la Tumba del Jardín, donde reforzaron sus votos de fe y se profundizó la oración.
En el museo Yad Vashem, Memorial del Holocausto, el grupo de pastores y sus familias estuvo profundamente abatido y solidario con las miles de personas que perdieron la vida e hicieron una oración.

En la Universidad Hebrea de Jerusalén los pastores profundizaron su conocimiento sobre los Rollos del Mar Muerto, hicieron una visita a la Knesset, el Parlamento israelí, donde se reunieron con la Sra Merav Ben Ari, dedicada a la causa evangélica en la Tierra Santa.

No dejaron de visitar Belén, la ciudad donde nació Jesús y conocieron también el monte de Sion, Calicanto, el Museo de Israel, los Amigos del Museo de Sion, Qumrán y la Ciudad de David.
Los peregrinos plantaron árboles jóvenes en un bosque cerca de Jerusalén. Hicieron la promesa de ver los frutos de esta planta durante su próxima visita a la Tierra Santa.

Todos los peregrinos recibieron el Diploma de peregrino en Tierra Santa así como también un certificado de participación en el curso de las raíces judías del cristianismo.
Durante el cierre fue muy emocionante el momento cuando le fue adjudicada al Pastor Luis Roberto la “Llave de Jerusalén”, confirmando que nuestros amigos evangélicos podrán volver a casa cuando lo deseen, ya que tienen la llave de la casa.

Estamos muy contentos y orgullosos de haber recibido este grupo tan diferente, un grupo que no vino sólo para hacer turismo en Tierra Santa sino para dejar definitivamente su huella.


Los esperamos Siempre!

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